A pesar de mi edad todavía tengo muchos recuerdos vivos en mi cabeza. Hoy, a forma de explicación del título del blog, me gustaría contaros una anécdota de mi último año en el colegio. Exactamente sucedió el último día del último trimestre, justo antes de las vacaciones. Ricardo, nuestro profesor de filosofía se despidió de nosotros con la frase: "Prima non datur, et ultima dispensatur". Aquella frase era utilizada en el ámbito académico, literalmente significaba "la primera no se da, la última se dispensa". Elegí la última parte de la frase porque fue la que más fácil me resultó de recordar después de oirla la primera vez. Así, amparándose en el sentido de la frase se incorporó de su asiento y nos dejó marcharnos a jugar.
Por aquella época yo contaba con apenas 14 años de edad, pero mis inquietudes en general crecían cada segundo que pasaba. Necesitaba averiguar y entender las razones por las que sucedían las cosas, sin embargo mi afán investigador por aquella época me iba a jugar una mala pasada. No me interesaba ir a jugar, de modo que le pedí al profesor que me dejase entrar en la biblioteca hasta que fuese la hora de marcharnos a casa. Fingiendo dudar sobre si dejarme yo vislumbré en sus ojos un pequeño resplandor que entendí como satisfacción ante la iniciativa de un alumno. Mi primo Luis, que para mi desgracia era repetidor de ese curso, por aquella época era mi sombra, sobre todo cuando el sol que nos alumbraba era un profesor, de modo que estuvimos en compañía en la biblioteca. Mientras yo buscaba en el ordenador un libro interesante que leer él se dedicaba a pegar un chicle debajo de una de las mesas. No le hice caso y probé a escribir el final de la locución latina "et ultima dispensatur", que era la que mejor recordaba. La búsqueda dio un resultado, suficiente para mí: "FL3459", después de caminar entre los pasillos llegamos a un rincón medio escondido en el que estaba el libro que contenía la frase que nos había dicho aquel día el profesor. En ese momento me alegró mucho la presencia de Luis porque era el único de los dos que podía llegar hasta el libro que buscaba. Tuvo que elevarse un poco pisando la primera balda de la estantería para poder alcanzarlo, aún así se le resbaló de la mano y el libro se cayó al suelo, haciendo un eco sordo que fue amortiguado por las estanterías llenas. Avergonzado y nervioso se quiso bajar precipitadamente de su improvisado escalón y sin quererlo pisó el libro. Como había quedado abierto imaginé que aquellas hojas iban a quedar marcadas con el zapato de Luis, sin embargo no sucedió nada parecido. En ese momento yo noté como la sangre se me congelaba, una nube de polvo negro ascendió de las hojas del libro y envolvió a Luis. Acto seguido, con una rapidez pasmosa el polvo se posó en el libro llevándose a Luis con él, después se cerró, haciendo un ruido similar al de la caída.
No sabía que había sucedido con aquel libro, pero ya tenía la investigación que buscaba: Necesitaba saber qué le había pasado a mi primo Luis.
The Future Report: Why young people must help shape the future of AI
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Young people aren’t just end users of AI; they should be involved in its
design and governance. This report highlights how the next generation is
prepared ...
Hace 5 horas




2 comentarios:
Seguro que no estoy a la altura para escribir en "recuerdos de la juventud" pero no podía dejarlo pasar. Felicidades!!! Me ha encantado el relato y estoy esperando la siguiente entrega, que espero sea pronto.
Hola, Ana. Sólo voy a decir que todos necesitamos saber qué le pasó a Luis. :-)
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